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lunes, 16 de septiembre de 2013

¿Qué fue de la filosofía?


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Si esta conversación hubiera tenido lugar hace dos mil años seguramente habría sucedido en cualquier foro romano o en cualquier ágora griega, pero ha sido en Carrefour donde nos hemos encontrado mi antiguo profesor de filosofía y yo y donde nos hemos puesto a charlar entre pizzas y yogures. Y ciertamente celebra esta ocurrencia mía añadiendo que siempre ha sido socrático.
Aquellos fueron tiempos malos, me dice. En aquella época había que jugársela para explicar el marxismo con un mínimo de objetividad; se podía hacer desde tres puntos de vista, el político, el social y el económico, así que yo opté por este último y santas pascuas. Y mira que yo ni diestro ni zurdo, pero si es cierto que en su momento defendí a García Morente contra quienes lo denostaban por llevar sotana. Porque vamos a ver...esos estudios de la filosofía de la historia y su reciprocidad con la historia de la filosofía están por encima de posiciones ideológicas. Pues no crea usted que ha cambiado mucho el asunto, le respondí, que de forma diferente, pero todavía seguimos cogidos con pinzas y acojonados, se lo digo yo.
      A pesar de verlo bien, lo que a mí me descorazona más y me ha costado más de un rato largo de amarga reflexión es esa acritud con la que me relata cómo, después de llevar varios años ya jubilado, tiene que convivir en su senectud con el panorama actual...esto no es lo que yo enseñaba en las aulas a esta generación. Uno se pregunta qué ha sido de la filosofía y de tantos años de trabajo viendo en lo que ha degenerado todo. ¿Para qué? ¿Qué habrá fallado? ¡Y esto no se arregla con un alambre eh! Porque como tú comprenderás esto no puede verse como el fracaso de un entrenador cuyo equipo ha perdido la liga. Esto es algo más dramático. Pues tal vez haría falta un poco de filosofía, le respondo presto, a lo que él mirándome fijamente y en tono grave replica: un poco no...un mucho.
Después, además de desconcertarme con su razonable desazón, me pregunta, con nombres y apellidos incluidos, por varios de sus antiguos alumnos y a mí se me ocurre responderle....que sepas que, políticos aparte, con los compañeros por los que me preguntas sí hiciste un buen trabajo, me consta. En ese momento, su móvil suena privándonos de una despedida merecedora de tal encuentro...incluso eso ha degenerado..qué cosas.

sábado, 6 de julio de 2013

Menú de chiringuito playero

 
     Me quedaban sólo doce euros y pico y gasoil suficiente para regresar, así que no me preocupé demasiado por haberme dejado olvidada la tarjeta en casa y me dispuse a comer antes de regresar tranquilamente después de unos días de escapada a la costa. La verdad es que tenía bastante apetito y me dirigí a la terraza de un chiringuito para sentarme y pedir uno de esos menús que ofrecían justamente por doce euros.
-Tráigame usted la bebida mientras decido qué voy a comer, le dije al camarero mientras leía en la pizarra e iba decidiendo entre los varios platos que figuraban escritos. El camarero, que no daba a basto, se fue a servir en las otras mesas y en un huequecito me trajo  la cerveza y un aperitivo. No tenía demasiada prisa. Se estaba bien a la sombra refrigerada por la brisa marinera. 
     Hasta ahí todo bien, lo malo es que en la pizarra no ponía nada de los platos añadidos que incluía el menú de chiringuito playero y que no son otra cosa que la visita incesante de chicos negros, uno detrás de otro, ofreciéndote deuvedés piratas, gafas de sol, bolsos, relojes, calzoncillos y demás bagatelas. Hasta cinco conté. A estos con un simple “no, gracias” y no mirarles la mercancía es suficiente para que no te insistan. Después llegó un quinqui de voz aguardentosa vendiendo no sé qué boletos, insistiendo duramente y casi rayando en la imposición.
-Venga tío, que yo también tengo derecho a comer, que tengo chiquillos y tal...Vale, que yo entiendo todo esto y sé que soy un cabrón privilegiado que puede comer menú en mesa de bar, sé lo jodida que está la vida y el derecho a buscársela que todos tenemos, pero es que de verdad que, precisamente hoy, no tengo para darte nada, pensé mientras me imbuía en una especie de desconexión resignada. Fue a fuerza de no hacerle caso que el quinqui se fue a otra mesa, aunque no sin antes soltar un comentario desairado que consiguió que empezara a incomodarme. No obstante, lo que hasta ahora sólo habían sido simples incordios pronto pasó a ser una situación realmente tensa cuando a continuación aparece un marroquí con dos relojes y una carterita con esa actitud de... me compras por cojones sí o sí, porque si no lo haces voy a estar aquí soltando impertinencias hasta que te quite las ganas de comer porque a mí me da igual molestarte ya que no tengo nada mejor que hacer. Después de haber entrado en algunas tiendas de Ceuta y de la calle San Miguel de Torremolinos, para ver la marroquinería que tanto me gusta, yo ya conocía estas maneras desagradables que algunos de ellos tienen y he presenciado la descortesía con la que hablan a las mujeres y el tono belicoso con que tratan a los turistas y lo último que me apetecía era aguantar malos rollos así que, antes de explotar, ni regateé, le di los cinco euros que pedía por la porquería de carterita de plástico y me dejó en paz. Llamé al camarero para decirle que anulara el menú y me diera un bocadillo que aún podía pagar, pero en ese momento aparece un sudamericano con sombrero de paja y una guitarra cantando eso de...si Adelita se fuera con otro y como, mira tú por dónde, el camarero no aparecía y al cantante todo el mundo le echaba unas monedas en el sombrero, por no quedar mal y no ser un borde yo también hice lo propio. O le pedía prestada la guitarra y me ponía a cantar yo para poder pagar o iba a acabar fregando platos si me traían el menú, así que me apresuré hasta la barra y pagué la cervecita, cuando todavía podía hacerlo, excusándome con el argumento de que me había surgido un problema urgente y tenía que irme.
 Ni loco intento yo comer más en la terraza de un bar de playa, iba yo pensando por el camino mientras conducía famélico hasta casa. Aproximadamente tres horas después ya estaba en los bares de siempre, en los que el servicio, irritado con el calor insoportable de este pueblo, no te trata con la misma simpatía con la que lo hacen en la costa y en la que el único morito que había en el bar estaba desbancando la máquina tragaperras.

martes, 19 de marzo de 2013

La moda de los pantalones para sordomudos

¡Oh deleite!, que cuando creíamos haber visto todo, en materia de modas y provocación en el atuendo, aparecen los llamados pantalones para sordomudos. Llamados así porque la fémina que los calza permite de esta manera una nítida lectura de sus labios. Y anda que no cambia nada verlas con unos simples vaqueros ceñidos a mirarlas con esta prenda que supone un paso adelante y que va bastante más allá de una silueta en la que adivinar formas. Ahora es que las ves sin problemas. Lo malo de esto es que a uno se le va la vista inevitablemente y que se experimenta una incómoda sensación de ridículo cuando te sabes cazado en tales visionados raudos y espontáneos ante una chica de buen ver mostrándote, sin rubor, sus hendiduras y prominencias, que para eso la moda lo justifica, ordinariez o buen gusto aparte.
 Hace años se oía una frase que decía que sufre más el que ve que el que enseña, y vaya si es verdad.   
Uno se pregunta ¿qué pensarán cuando sorprenden a algún incauto mirándolas?, y uno se responde que precisamente para eso se las ponen, porque la verdad es que la prenda no parece ser precisamente el paradigma de la comodidad y la discreción. Si es un viejo, seguramente lo llamen viejo verde, y a los demás de salidos para arriba por lo que dado que me lo van a llamar de todas formas, por mi parte pienso disfrutar de esta moda que espero sea duradera. No obstante, pienso que estaría bien observar como mirarían ellas en el caso en el que nosotros nos pusiéramos una prenda similar en la que se nos notara hasta el escaloncillo del glande. En mi caso, canijo y con el lustre perdido seguramente no sería un espectáculo demasiado atractivo, pero me pica la curiosidad.

miércoles, 9 de enero de 2013

Ponerle cara a todo

Esto de la crisis ya causa incluso alucinaciones. Es inevitable ver crisis por todos lados y es normal ponerle cara a las cosas y yo, últimamente, miro a mi alrededor y veo un alemán enorme, rubio y con aspecto sádico, detrás de cada uno de nosotros. En los bares, en las aceras, en las manifestaciones, al lado de Toxo y Méndez, en los estancos, en los botellones, en los programas basura de la tele, en los documentales de la dos, en las tiendas de chinos, en el Carrefour, en la desesperación de un padre que no encuentra trabajo, en la famosa champions league de cepaté (no te podemos olvidar),...un alemán detrás de todo incauto españolito, asiéndolo humillantemente del cogote con una mano y expoliándole el bolsillo con la otra. Un alemán de esos que perdieron las dos guerras mundiales anteriores y que ahora se vengan, porque, en definitiva, esto es una guerra y ¿qué es una guerra?..pues la aniquilación de todo; ahora no te tiran bombas, pero te desahucian, te despiden, te ignoran, te cobran por pedir justicia, te acorralan, te arrebatan el pan y la sal y les da igual que te suicides...es más, te ponen la cuerda para que te cuelgues y lo justifican o te hacen sentir culpable por haber votado a los anteriores manirrotos...y dado que  "El tío la vara" no aparece,  así va a seguir siendo hasta que nos revolvamos contra el alemán y los que permiten esto, dándole un golpe en los mismísimos y diciendo...quita ya cojooooooooones.

Y ahí no acaban las alucinaciones; también veo la cara de muñeca parlante y diabólica de la Merkel y me acojono, también veo ese semblante lleno de humanidad de la Cospedal, esa alternativa eficaz de Rubalcaba y ese brillo de inteligencia en los ojos de nuestro actual presidente y una corriente de euforia me recorre el cuerpo...ya ves tú.



domingo, 6 de enero de 2013

Una china en una boutique

Ya lo había observado en otra ocasión, pero esta vez me ha llamado la atención por lo evidente del asunto. Una china en una boutique de marca mirando ropa a destajo. Por favor que clientela más exigente, piensa uno en un primer momento cuando la ves escrutando, detalle por detalle, las prendas a una velocidad vertiginosa, sin pausa y sin dejar nada atrás; las etiquetas, las costuras, la textura, los bordados, los bolsillos...es que no se le escapaba nada, un trabajo de chinos oye, y al final se va sin comprar nada. Supongo que en una boutique menos concurrida o a una hora menos visitada, los mismos dependientes harían algo ante la evidencia de esas escuálidas ojeadoras asiáticas que después van a imitar la prenda en una versión de entre tres y cinco euros.
Pasado el momento divertido de la escena, uno reflexiona con la Lola, que lo estaba observando también y cae en la cuenta de varias cosas. En primer lugar, y puestos a pensar, ¿qué me importa a mí que le copien la colección a un diseñador que vive en una mansión y que goza de prestigio vendiendo prendas a precios imposibles? Como muchos españoles, yo también visito las tiendas de ropa de chinos y, a pesar del reparo que me da el olor a plastiqueo y falsificación, me siento atraído por los precios razonables y asequibles. Joder ¿es que sólo los chinos tienen sentido común últimamente? Lo malo es que junto con los precios que nuestra economía en crisis agradece, sin darnos cuenta, están importándonos pobreza y falta de derechos. Un círculo vicioso imposible de reconducir. Se me ocurre que cada vez que un chino entre en una boutique reciba un trato personalizado de todo el personal ofreciendo ayuda y asesoramiento agobiante para agobiar a los ojeadores de una forma cortés para dificultarles de alguna manera este descaro, pero ¿de veras es mejor para mí?



martes, 31 de julio de 2012

Encriptaré el blog en septiembre

Os comunico que, por lo expuesto que es para mí   haber llegado a ser conocido el blog entre lectores y ámbitos inadecuados, en septiembre voy a encriptarlo. Si alguien está interesado en seguir con su lectura, tendrá que solicitármelo en un breve protocolo que saldrá al intentar abrirlo y yo daré autorización. Saludos

jueves, 17 de mayo de 2012

Y venga flamenco, muchacho

Mira, Juanma, yo he visto cosas que si te contara...bueno te puedo contar algunas, pero no doy nombres. Ya ves tú, tendría yo dieciséis añetes y ya estaba de camarero en los mejores sitios. A mí me dejaban billetes de veinte duros de propina en el bolsillo de la camisa un montón de veces a lo largo de la noche, en las partidas de cartas de los salones más selectos. Y allí he llegado yo a ver fajos y fajos de billetes encima de la mesa, y pensaba...madre mía si yo pudiera...Bueno el caso es que allí estaba la creme de la creme y te aseguro que sólo con las propinas ganaba yo más, en cuatro horas, que el resto del día detrás de la barra. Gente de pelas; uno de ellos era un abogado de Madrid que venía en helicóptero para la montería, y no sabes como corría el vicio. La primera vez que vi yo la droga fue allí, y no te hablo de simples porretes. A otros les traían las mejores nenas de Mestanza y se las ponían a cada lado de la mesa de juego y luego a la habitación y yo decía...cabrones con lo que debe costar eso. Eso sí era lujo; unos Mercedes de aquellos grandes, y unos Dodge dart que se te caía la baba. Yo les traía las barajas porque, como sabrás, no repetían dos partidas con la misma. Quinientas pelas cada una, ¡qué ya estaba bien pagada! y otras quinientas que me metían a mí en el bolsillo, mínimo cuatro partidas...una pasta que llevaba yo a mi casa cada noche de montería. Luego se bajaban al restaurante y se ponían hasta el culo del mejor vino y de las mejores raciones, y venga flamenco. Yo no tenía ni que cobrarles; yo les daba la nota para que la firmaran y luego el hotel se lo cargaba en la cuenta. Uno de ellos me firmaba justo debajo del total, sin dejar hueco y yo un día le pregunté que por qué hacía eso.

-Pues mira, chaval, prefiero darte a ti otra propina, (y en ese momento me metía otros dos billetes de veinte duros en el bolsillo) antes que dejar el hueco para que el de la oficina añada mañana tranquilamente lo que le dé la gana; para eso te lo llevas tú que estás aquí aguantándonos.
Y yo decía: sus huevos ahí.

A última hora se cruzaban a Los Velones. Eso sí que era un lugar selecto para tomarse una copa tranquilo. De hecho no todo el mundo podía entrar. Abrían el ventanuco y después de mirar te admitían o no, como en los locales de la mafia. Los vasos los fregaban y los secaban de uno en uno, y las copas te las ponían con tranquilidad, sin permitirle a nadie que metiera  prisas. Yo he visto allí nenas de esas que llevaban de gancho parta alternar con la gente esta de pasta, y stripteases y de todo...y venga flamenco; allí cantaba lo mejor de la provincia. Si yo te diera nombres...pero uno es profesional y discreto.




jueves, 10 de mayo de 2012

Estos días

Estoy de baja, tengo un viejo esguince en el pie que de vez en cuando reaparece sin motivo aparente; puede ser a causa de mi pie cavo, del ojo vago o del lumbago...vete tú a saber. El caso es que este mes voy a cobrar menos dinero porque la reforma laboral de Rajoy penaliza económicamente las bajas. Yo tengo la hipoteca pagada y no tengo bocas que alimentar, pero el que tenga ambas cargas le va a mentar la madre al señor este de las gafas al que hemos votado para enmendar los desaguisados de cetapé, al cual, para nuestro estupor, parece tener como asesor. Ojalá dentro de un año tengamos que decir ...ah, mire usted, resulta que el señor éste, que tiene pinta de haber sido el tonto de la clase, llevaba razón porque los sacrificios que nos impone (por no decir las burradas) han dado su fruto...pero me da a mí que nasti de plasti. Verás tú que divertido va a ser ver a enfermeras contagiando gripes en los hospitales, maestros afónicos dando clase o a policías escayolados protegerte de un atraco, porque tienen hipotecas e hijos y no se pueden permitir una baja. Yo voté a estos señores para otra cosa.

Los amiguetes, bueno...digamos los viejos amiguetes o simplemente conocidos afines (con 47 años algo me chirría al pronunciar la palabra amigo. ¡Ha visto uno tantas cosas!), vienen a hacerme una visita porque yo los he llamado, por puro aburrimiento, a causa de las muchas horas aquí metido y no hacen otra cosa que zamparse tres gin tonic, poner cara de satisfacción porque les he comentado que tengo todos mis ahorritos, que no son muchos, en Bankia y luego largarse después de decirme que tengo el piso bien decorado. Cosa rara esto de los “amigos”, ya te digo. En la tele no dejan de decir que ha quebrado la entidad mientras en el móvil ya he recibido varios mensajes publicitarios de Bankia en los que me animan a ingresar más dinero diciendo que ahora dan premios por hacerlo y a mí me da una risa floja bastante poco graciosa. Y yo aquí sin poder moverme, precisamente ahora que hace sol y calorcito. Manda cojones.

viernes, 4 de mayo de 2012

Frivolidades, las justas por el momento.

¡Oh maravilla!, por ahí he leído que el gran Sardá vuelve a la televisión. Sí, ese muchacho que empezó repartiendo gallifantes en los años ochenta y que acabó haciendo de la televisión un circo de homosexuales locas haciendo el payaso, un espectáculo de gente insultándose y agrediéndose y una cancha en la que humillar y reírse de friquis y paletos de todo pelaje, al más puro estilo del típico señorito ridiculizando, con sus amiguetes, a cuatro desgraciados y otros tantos “mariquitas graciosos” con los que divertirse, incluso yendo a recogerlos en limusina a  barrios obreros y suburbios.  La homosexualidad, a mi parecer, no es ese espectáculo indigno que nos ofrecía este individuo.

Si quieres te doy la lista de algunos de sus personajes “ensalzados” como Tamara luego Ambar, Arlequí, Toni Genil y  Dantés. Otros había que resultaban la mar de pedagógicos, encargándose de enseñarnos a dialogar respetuosamente de la manera más pacífica, como el tal Kiko Matamoros y su hermano, los cuales aparecían reconociendo que se ponían de coca hasta las cejas y haciéndose publicidad blandiendo un bate de béisbol.  Aquello fue todo un fenómeno, y me consta que bastante menos inocuo de lo que nos parecía, inundando todos los canales de mal gusto y de personajes descubiertos en "crónicas marranas"; y no digo marranas precisamente porque se vieran tetas, aunque incluso a la discoteca de mi pueblo vino Dinio enseñando el pito y la bruja maruja poniendo velas negras. No había manera de librarse de semejante engendro del que el catalán parecía estar tan orgulloso.

El único que por entonces dijo algo al respecto fue Sabina que, a pesar de no ser precisamente un dechado de virtudes, tuvo la decencia de abominar en público del ínclito Sardá, aunque a lo más que llegó fue a preguntarse dónde había ido a parar su talento.
He oído decir a alguien de mi entorno que habría que prohibir, por decreto ley, que el tal Javier se acercara a un plató de televisión, pero sería la manera perfecta de convertirlo en un héroe victima de la intolerancia y de la ausencia de libertad, así que no se me ocurre otra cosa mejor que cambiar de canal o exigir un decreto ley contra la falta de respeto y de ética en los medios de comunicación, sobre todo si es de esa forma tan descarada.

Sinceramente, no creo que al catalán éste, que se forró como para vivir como un marajá tres vidas, tenga la necesidad de volver a la carga por dinero, y por otra parte no me parece precisamente ahora el mejor momento para semejantes frivolidades. Espero que si sigue en la misma línea, los índices de audiencia den cuenta de él, pero claro, de nuevo me asalta la duda de siempre: ¿no será que tenemos lo que nos merecemos?










lunes, 26 de marzo de 2012

Queridos camaradas


Los albores de la democracia llevaban incluidos los últimos coletazos del franquismo en muchos de sus aspectos. Hoy día parece parece mentira que ocurrieran aquellas cosas y que salieran impunes sus artífices. Me refiero a los castigos físicos en la escuela. No digo yo, ni mucho menos, que lo correcto sea esa actitud errónea, fomentada durante la logse en estos últimos tiempos, merced a la cual el niño es un semidiós al que hay que alabar, llevar entre algodones y darle todo lo que pide para no traumatizarlo. Ni Don Pedro ni pedrín. Pero aquello que yo conocí, señores, eran torturas permitidas e incluso tenidas por eficaces. Muchas son las personas que opinan que un buen cachete a tiempo evita muchas tonterías, pero a lo que yo me refiero es al recochineo, al sadismo y al gozo con el que bastantes de los maestros que yo tuve, en los años setenta, aplicaban su idea de la educación.
Los había que eran simples bestias que hacían que te tragaras las pizarra de un guantazo sólo por decirle el nombre de un reptil cuando te preguntaba los anfibios, tal era el “método pedagógico” de semejante energúmeno. Existe el mito sobre uno que cogió de las orejas a un alumno y así lo tuvo suspendido por la ventana de un primer piso, pero esto más bien parece una de esas leyendas urbanas de las que todos han oído hablar y que realmente nadie ha visto directamente, no obstante yo sólo cuento los que he presenciado.

Había otro que con sumo placer te sentaba en su regazo bocabajo y te aplicaba lo que él llamaba, con “fina ironía”, “la silla eléctrica”, que consistía en un lote completito de golpes en las posaderas desnudas con uno de esos palos que ellos llamaban palmeta. Porque esa es otra, las palmetas disponían de nombres rimbombantes que a estos señores les parecían graciosos y que, muy simpáticamente, te recordaban con una sonrisa bastante poco graciosa. Que yo recuerde algunas de estas palmetas se llamaban “la sinforosa”, “la justiciera”, “la silenciosa” y “la pica-pica”. Maravillosos instrumentos estos con los que estos maravillosos docentes aplicaban su didáctica destrozándonos las palmas de las manos y los dedos, a la vez que te apartaban con un empujón en la barriga mientras agarraban tu mano bien colocadita antes de volver a golpear de nuevo al quejumbroso alumno que se retorcía de dolor y tiraba con todas sus fuerzas para sacar la mano de aquel potro de tortura.
Recuerdo la heroicidad de los alumnos que permanecían impasibles para mostrar su valentía ante los demás y las fórmulas de ajo y distintos mejunjes con los que se suponía que dolería menos el maderazo y que no servían para otra cosa que dejar un desagradable y permanente olor en los lápices y en los cuadernos.
Pero no todos eran tan primitivos con los castigos, claro que no; los había que experimentaban novedosos y sutiles métodos con los que infringir dolor con elegancia. Uno de ellos inventó una especie de capirote, mezcla de coscorrón y pellizco, que iba perfeccionando día a día con la práctica, ya que cada día era más agudo e insoportable el dolor que provocaba. Ese mismo, para nuestra desgracia, patentó otro sistema manual con el cual posaba sus enormes y peludos dedos sobre tu frente y en un doble movimiento preciso y contundente te golpeaba sucesivamente con los dedos y con el hueso que hay bajo el pulpejo de la mano. Acabó siendo un temido golpe magistral con denominación de origen.
Recuerdo el olor a meados en la clase por la falta de higiene y por lo propio que ocurre cuando te llenan el cuerpo de miedo y golpes. Hay quien los justifica diciendo que esos hombres se preocupaban por enseñarnos y que aquellos tiempos eran así, y que no hay que juzgarlos con nuestro punto de vista actual, y hay quien afirma que a ellos les dieron en su momento una buena torta y no les ha pasado nada, pero a mí nunca me ha parecido coherente este comentario cuando recuerdo sus sornas y sus castigos aleatorios y desproporcionados, en los que estaban más interesados que en buscar una manera mejor de enseñarnos.
No sé si algún comentario ha provocado en ti alguna evocación que te haya hecho sonreír en algún momento de la lectura de este texto, pero te aseguro que no ha sido mi intención, sobre todo porque cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia
.

martes, 6 de marzo de 2012

Una no tiene tiempo pa na


Si es que yo no tengo tiempo pa na...¡cómo me voy a acordar de ti!, es que tienes una cosas...Claro que me lo paso bien contigo, pero yo es que tengo la vida muy complicada. Para colmo no me salen más que problemas. Hace unos días me quedé sin coche y sin una buena pasta porque se lo tuve que llevar al mecánico para que le arreglaran los calentadores; con la falta que me hace para ir al pueblo y para bajar al bulevar como tú bien sabes, pero es que ahora se me ha roto otro calentador, esta vez el del agua, ya verás...otro pastón y encima lavándome con agua fría, así es que entre unos calentadores y otros no me vengas también tú con calentones, que ya tengo yo bastante.
Y a mi madre no la puedo yo dejar sola con mi padre porque es que la mujer ya no puede con él y mi hermano es que ni asoma...porque como yo soy mujer pues abusa de mí. Encima al nene, que esa es otra, me lo tengo que dejar solo muchas veces, que los hombres cuando os separáis os quedáis muy a gusto, haciendo lo que os da la gana, que conozco yo a algunos que viven de escándalo, en unos apartamentos la mar de bien puestos...vamos, que ni les falta detalle. Luego que si la depilación, que si la peluquera...que mira lo que me ha hecho, que le parezco a la cantante de Mecano, pero yo me veo mona, no sé que te parece a ti. Uy y la dieta…que según la báscula se supone que he perdido dos kilos y medio y sin embargo el abrigo sigo sin podérmelo abrochar y la ropa del verano pasado me sigue estando estrecha. El único ratillo que pilla una es para ir a bailar una vez en semana y a veces ni eso, con lo que me gusta a mí ese baile tan sensual que el tío te mete la pierna aquí y tu haces así...y así ¿ves?. Yo lo que quiero es un hombre que me haga las compras y me ponga la mesa, porque una no tiene tiempo pa na...¿cómo me voy yo a acordar de ti? ¡ni del municipal, ni del de Madrid, ni de ninguno!

viernes, 2 de marzo de 2012

Vivo en armonía con mi entorno


Yo vivo en armonía con mi entorno. Lo que pasa es que mi entorno, exceptuando el centro laboral, no es otra cosa que la avenida que hace esquina con mi calle. Ahí está el supermercado al que voy a comprar y la misma señora con la que suelo coincidir en la caja y que suspira y repite a menudo aquello de que antes con cinco mil pesetas te llevabas el carro lleno y ahora con cincuenta euros no da para nada. Y estoy de acuerdo con ella en que los euros han sido una ruina.Al otro lado de la calle están el pub y el restaurante, con menú del día, de los que no salgo ni a martillazos. La cocinera ya es como mi mujer, me da de comer casi todos los días y se me enfada si llego después de las tres y media, pero nunca se niega a prepararme algo por tarde que sea. El camarero, que se llama Adriano, me canturrea, cuando me ve entrar, la cancioncita esa que yo le enseñé una tarde que me tomé la confianza y un par de cubatas más de la cuenta. Esa de su tocallo Adriano Celentano que dice...Chi non lavora non fa l'amore.
Me da pereza coger el coche de un tiempo a esta parte y la verdad...estoy tan a gustito y tan seguro que no necesito más. Leo la prensa en el rinconcito privilegiado del pub que está frente a la tele y que te permite tener una perspectiva privilegiada a la vez que pasar desapercibido. Lo malo es que en verano es un rincón infernal en el que no llega el aire del climatizador.
Una vez incluso fui famoso en mi entorno, y la calle entera habló de mí durante los días posteriores a llevarme los novecientos euros de la porra con bote del Jelo. Pago religiosamente mis copas, como un señor, y salvo en contadas ocasiones, no me tomo las confianzas más de la cuenta. Me aparto con disimulo de los gritones, agresivos y, en general, de la gente de mal gusto, de manera que he desarrollado, cual animal de jungla, un sentido bastante desarrollado para reconocer la fauna potencialmente nociva y las situaciones con cierto aspecto de desagradables. Sé cuándo y con quién tengo que callarme y también cuándo puedo hacer una disertación con la que desquitarme. Sigo sorprerdiéndome con las chiquilladas propias de los adultos, como las que hace el vecino de enfrente que es corresponsal del Jaén y que se da la vuelta para no toparse conmigo desde que le dije que iba a presentar mi libro. Paso más desapercibido que nunca, no me como una rosca ni pagando y creo que hay quién incluso me tiene aprecio, pero por encima de todo estoy convencido de que todo hay que hacerlo con elegancia, y palabra que lo intento.

viernes, 10 de febrero de 2012

Día, hora y lugar de la presentación












Tengo el gusto de comunicaros que el acto de presentación del libro "A la bin, a la ban...a la bin bon ban" tendrá lugar el próximo sábado 25 de febrero en el Aula Magna del Palacio de los Niños de Don Gome. A las 17 horas 45 minutos. Quedáis invitados a este evento que espero sirva para que podamos volver a vernos y para pasar un buen rato.

sábado, 28 de enero de 2012

A la bin, a la ban...a la bin bon ban









Bajo este título algo naif os presento el libro que recoge la selección de relatos y artículos que habéis ido leyendo durante estos años en este blog, que es vuestra casa. He querido dejar constancia en formato físico parte de este trabajo que acaba de salir de la imprenta y que estará a la venta el próximo miércoles, día 1 de Febrero. De momento sé que estará en la librería Kiki de la Corredera Capuchinos y en El Cafetal en cuanto a Andújar se refiere. En Jaén estará en la librería Luipe. Ya os informaré sobre el acto de presentación que aún no tiene fecha ni lugar, pero que será en breve. Me encantaría veros allí. Quienes decidáis adquirirlo o simplemente echarle un vistazo veréis que se trata de una edición de gran calidad ilustrada por Manuel J. Iniesta y prologada por Oderfla. Un saludo a todos.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Qué despliegue


Últimamente te puedes encontrar al cantante del Canto del Loco hasta en la sopa. Resulta que el muchacho ha escrito un libro en el que, entre otras cosas, cuenta que la muerte de su hermana fue como un hostión para él. La verdad es que la muerte de seres queridos siempre es dolorosa, pero hecha esa salvedad y sin desmerecer el libro, ahí no entro, no deja de ser chocante el bombardeo masivo.
Te lo encuentras en los programas de humor presentando el libro, en las primeras páginas de los diarios presentando el libro, en los anuncios televisivos presentando el libro, en los programas de radio presentando el libro, en los programas culinarios, en los del corazón, en los de bricolaje, en los de viajes y en los de cuchicheos...¡presentando por enésima vez el libro!...coooooooooooooño...¿tan bueno es?




Es que ni García Márquez, por no hablar de la Etxebarría que la tienen vetada. Ya quisieran muchos excelentes escritores tener semejante publicidad, porque digo yo...además de tener 34 años, haber hecho un sketch con Cruz y Raya y haber cantado pop rock ¿tan interesante es su vida como para merecer semejante despliegue? ¿Acaso quieren hacer leer de golpe a este país cateto y desacostumbrado y han elegido al colega este por ser más boniquillo?
Me parece fantástico que este muchacho escriba sus memorias, pero en las primeras páginas de la prensa y en las noticias de todo tipo, vuelvo a decir, deberían salir diariamente, y con foto a todo color, cada médico que salva diariamente una vida, cada juez que dice no a un desahucio exigido por el banco a una familia en paro y cada empresario que logra crear un sólo puesto de trabajo digno

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Moncloa, 21 de noviembre de 2011


Una vez pasada la euforia de los primeros momentos, el nuevo presidente de este puñetero e incomprensible país acude a la llamada de la naturaleza y se sienta en el váter de su nueva residencia. Ante sus ojos no puede presentarse un panorama más desolador; el mismo panorama que zapatero veía todos los días cuando cagaba. Lo realmente insoportable son los pequeños detalles. José Luis no ha tenido la delicadeza de retirar el rollo de papel higiénico que no ha agotado. Como es de imaginar, en esos primeros momentos de aclimatación, los pensamientos son muchos y mientras fluyen, la mirada gafosa de nuestro personaje se pierde entre la insidia de algunas manchas delatoras que no tiene más remedio que observar.
Por lo menos habrá que cambiar las cortinitas, se dice a sí mismo Mariano, mientras arranca, con dos deditos, un trozo del mencionado papel para realizar escrupulosamente la toilete más incómoda de su vida. Ni siquiera se atreve a darse una ducha ante la visión de un bote de gel olvidado en la repisa de la bañera.
“Deberían permitir que cada presidente viviera en su casa, en lugar de someternos a esta ignominia”, le dice a su mujer cuando se acuestan por la noche en el mismo lecho conyugal en el que Rodríguez ha pasado los más de siete años últimos. Por supuesto, ni asomo de libido en mucho tiempo. Mejor habría sido desinfectar y hacer una reforma en profundidad antes de entrar aqui.
En el armario de cocina ha aparecido una bota militar de la talla 37 y un batisaco gótico como talega del pan, un libro de Borges en la mesita de noche y una camiseta del ché atrancando la taza del servicio de la segunda planta...el panorama es desolador.

domingo, 16 de octubre de 2011

De cine


Decía un artículo de Pérez Reverte, que leí hace unos días, que si la batalla de las Navas de Tolosa hubiera sido un episodio de la historia de Estados Unidos, con toda seguridad, ya habrían hecho una superproducción cinematográfica del evento. Y puestos a pensar, es cierto que el cine español, salvo excepciones, no es muy dado a representar otros episodios históricos que no sean los referentes al siempre recurrente tema de la guerra civil.
No existe ninguna película sobre la batalla de Lepanto, ni la de Trafalgar, ni la de Bailén ni de ninguna otras tan épicas y decisivas como las mencionadas. Es cierto que existe buen cine español a pesar del desconocimiento de sus muchos detractores, ahí están, para demostrarlo, películas como “ Regreso a Hansala”, “Siete mesas de billar francés”, “El hombre de arena”, “Los amantes del círculo polar” etc...pero conociendo como se las gastan los directores subvencionados y nuestro gran Almodóvar, es de imaginar que la película acabaría siendo una pelea entre locas y travestis o una colección de imágenes con alto contenido didáctico y artístico tales como perros lamiéndose el cipote y tal. Pero es que si la hacen los americanos, lo más seguro es que el rey Sancho saliera dando saltos de tres metros y el resto fuera una ensalada de espadazos acrobáticos ricos en efectos especiales de sangre brotando a cámara lenta y por supuesto, y en aras del espectáculo, acabaría siendo algo que nada tendría que ver con la realidad.

jueves, 13 de octubre de 2011

Separatismo made in Spain.


El fenómeno del separatismo en España es algo que nos deja bastante descolocados a los españoles que no profesamos estas ideas. Desde los lugares peninsulares, en los que no existen esos sectores separatistas, observamos estos fenómenos periféricos sin comprender a qué se deben.
En una Europa en la que, salvo en esa otra península mediterránea llamada Balcánica, lo normal siempre ha sido la unión de estados para formar grandes países, como ya lo hicieran Italia y Alemania en el siglo XIX, el separatismo ibérico parece ir a contracorriente y carecer de sentido.
El Sahara jamás hubiera querido ser abandonado a su suerte y sin embargo aquí, hay zonas en las que se lucha por la escisión. Uno no puede dejar de acordarse de la conversación que tuvo con un grupo de profesores universitarios en Portugal, que aseguraban que el atraso de su país se debía a una separación que jamás debió haber ocurrido. Uno no deja de pensar en qué ocurriría si finalmente se desmembrara el estado Visigodo; que, técnicamente, todavía lo es, porque fueron los nobles del gobierno visigodo los que volvieron a conquistar el territorio patrio (No en vano los Canarios nos llaman Godos). ¿Nos empobrecería y debilitaría convirtiéndonos, pasado el tiempo, en otros Portugal? ¿Nos convertiría en glamurosos estados, tipo principado monegasco? Más me inclino a pensar en la primera opción. ¿Nos haría un país más grande la unión con los lusos? En cualquier caso, todo esto está por ver.
Sin duda, falló la política de la edad media en sus intentos de unir España en un solo reino y, al igual que en la antigua Yugoslavia, este país siempre ha sido un polvorín bajo el yugo y las flechas de los distintos regímenes y monarquías.
Puestos a pensar dónde está la causa de este fenómeno separatista, made in spain, no se me ocurre otra que remitirme a la mala gestión de los reyes castellanos, navarros, leoneses y aragoneses, más soberbios, belicosos, ambiciosos y abusones que reconciliadores y en ultima instancia no perder de vista la fuerza de la sangre que nos corre; fruto de grandes culturas independientes como la íbera y la vascona, comerciantes como los griegos y los fenicios y dominadoras como fueran los cartagineses, los romanos, los celtas, Suevos, Vándalos, Alanos y godos.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Recetas


Esta semana se me ha roto un mito. Un mito que mantenía desde pequeño en ese lugar que todos tenemos reservado para al realismo mágico y que nunca nos preocupamos de revisar hasta que llega el momento. Pues bien, a mi me ha llegado. Esta semana he visto, con estupefacción, quejarse a varios farmacéuticos de la letra de sendos médicos. Y yo que creía, realmente, que existía un contubernio entre farmacéuticos y médicos, consistente en realizar juntos un cursillo de taquigrafía críptica para que no nos enteremos de lo que hacen con nuestra salud, resulta que me he visto inquieto pensando que me iban a dar laxantes o Nembutal en lugar de la medicina prescrita.

miércoles, 31 de agosto de 2011

Cien palabras


Según oí decir, el otro día, a personas que viajan bastante al extranjero, una de las cosas que piensan los turcos sobre los españoles es que negamos saber hablar inglés cuando en realidad sí que sabemos. Resulta que me sorprendió bastante esta afirmación y me puse a pensar sobre el asunto. Ciertamente, si coges un papel y te pones a escribir palabras en inglés que conoces, posiblemente llegues a unas cien sin dificultad. En mi caso, entre colores, números, frutas, verbos y demás, he descubierto que llego a las doscientas sin ningún problema. Es más, si recurro a la memoria escolar o a los estribillos y los títulos en inglés de las canciones que conozco o de las películas que me suenan, para mi sorpresa, resulta que poseo cierto vocabulario básico e incluso sé escribirlo. Y sin embargo, ni entiendo ni hablo inglés salvo palabras sueltas. Si lo intento, lo más seguro es que me bloquee porque me faltan palabras y porque sé que las frases en inglés no se construyen como en castellano. Enseguida se me vienen a la cabeza las escenas de Alfredo Landa chapurreando inglés de garrafón con las guiris o los sketch de los Morancos dando lecciones con “apio verde tu y yo” para decir feliz cumpleaños, y me siento ridículo. ¿Un fallo incuestionable del sistema educativo que nos tocó o tiene la culpa Alfredo Landa?