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viernes, 17 de junio de 2011

Visión histórica.

Ya había ocurrido antes. Basta una simple mirada histórica para ver que los españoles somos gente de motines y levantamientos. A mí no me ha extrañado nada que los indignados hayan acabado cruzando esa supuesta linea roja. Ya lo hicieron los indignados del siglo XVIII y XIX en el motín de Esquilache y en el de Aranjuez respectivamente, en unos sucesos sorprendentemente similares a los actuales en los que acabaron chafándole el sombrero a golpes al ministro Godoy. También aquellos pedían pan y resulta que, cuando se pide pan, el ser humano, lamentablemente, acaba actuando a la desesperada porque, desde que el hombre es hombre, el pan no se suplica ni se pacta...se exige como sea.
Desde el punto de vista de los señores políticos a los que les zarandean el sillón de sus privilegios, al que se agarran en aras de la democracia y desde la óptica de los escandalizados medios de comunicación tan volcados en satanizar a esos indignados catalanes, esto ha sido un atropello intolerable de macarras antisistema. Pues verán ustedes, lejos de hacer apología de la violencia, no estaría mal que ustedes le dieran un repaso a aquellos episodios históricos que les he mencionado y vieran como se removió la política de la época y sus personajes con deposiciones de ministros y cambios de monarcas, y no estaría mal que contemplasen la posibilidad de que esta sobrevalorada democracia y europeísmo necesiten una regeneración en profundidad y un replanteamiento, porque al fin y al cabo y como decía Churchill, la democracia es el peor de los sistemas políticos exceptuando los demás y al fin y al cabo, aquí no se han cortado cabezas ni se han quemado palacios. ¿No sería mejor tomar buena nota? ¿O tal vez son más burros estos políticos que los de hace dos siglos?

domingo, 5 de junio de 2011

Con fútbol, pan y cebolla.


A pesar de que se estaban manifestando pacíficamente, los dirigentes catalanes de izquierdas mandaron una carga policial, hace unos días, para desalojar una importante plaza de Barcelona. Sobre todo lo hicieron para que, horas más tarde, pudieran ocuparla los no tan pacíficos culés. Esos sí que son gratos para el poder, ya que descargan sus ardores en ese espectáculo llamado fútbol y se mantienen anestesiados ante la manipulación, el robo y la barbarie de políticos y banqueros.
¿Para qué van a pensar en solidarizarse con los chavales que están siendo apaleados por un futuro mejor para todos? No hombre no, para apalearse, salir a la calle y gastar energías existe el maravilloso deporte rey. Y por supuesto al poder le cuesta bien poco encauzar esas energías, así que se suman encantados e institucionalmente, incluso desde la corona, ofreciéndoles copas del rey y demás, y presidiendo parcos en los estadios.
Hasta ahí nada que no tenga una explicación en este país de borregos, incultos y futboleros, pero lo que no tiene lógica alguna, en este mismo país hipersensible a los tics izquierdistas de los años setenta, que ostentan políticos y medios de comunicación es que hayan pasado desapercibidos los comentarios de uno de los mozos de escuadra que estuvieron en la sangrienta carga policial previa al partido de la champions.
Este mozo de escuadra, bastante descuadrado por cierto, aseguraba con un visible rictus sádico en los labios, que la carga la tendrían que haber hecho de noche, mientras los chavales hubieran estado durmiendo. Vamos... apalear a placer en la oscuridad de la noche sin ser vistos. Igual que en la noche de los cuchillos largos, de los cristales rotos y demás sucesos similares llevados a cabo por nazis y otras dictaduras de todo pelaje. Y se quedó tan pancho el mozalbete oye, sin una triste suspensión de empleo y sueldo durante unos mesecitos y sin que nadie hiciera un solo comentario al respecto. ¿Es que nadie le va a decir ...tú lo que eres es un cabrón? Bueno hombre, yo, por mi parte, a seguir pagando impuestos para pagarte el sueldo, de manera que puedas apalear valientemente y de noche a nuestros hijos y hermanos y sobre todo que salgas en televisión diciéndolo, porque ya se sabe que mientras no falte fútbol ...a vivir aunque sea con pan y cebolla.

domingo, 22 de mayo de 2011

Picasso, los moros y Blanco.


Si Picasso hubiera sido simpatizante de Franco en lugar de serlo de la República, ese famoso cuadro llamado “Guernica” se llamaría “Belchite”, porque la república también bombardeó población civil; ahí están intactos los escombros y las casas derruidas para demostrarlo. Todo es relativo.
¿Tienen razón los marroquíes cuando aseguran que España es de ellos por razones históricas? Vamos a ver...cuando entraron a hierro y fuego en el año 711, aquí existía una población hispano-romana que poseía identidad de nación bajo el gobierno visigodo y que se vio desplazada y relegada a una pequeña franja territorial en el norte de España al ser expulsada de sus tierras, exactamente igual que los judios hicieron en la década de los cuarenta y siguen haciendo con los palestinos actualmente. El siglo VIII penínsular fue una tragedia humana igual que hoy lo es Gaza y Cisjornania. Los que estamos aquí somos los descendientes de aquella población íbera que, poco a poco, fue recuperando lo que era suyo desde hacía milenios. Muy bonita la Alhambra y la Mezquita, pero a mí, personalmente, me emociona mucho más cualquier ruina de un modesto poblado íbero, en algún yacimiento perdido, que los foráneos arabescos con los que no me identifico. Esos no son de mis antepasados. Bastan unas nociones básicas de historia para decirle a Marruecos...esto no es vuestro y nunca lo ha sido.
Hoy me he sorprendido a mí mismo emocionándome con los miles de chavales manifestándose con un civismo, una organización y una actitud exquisita, en numerosas plazas de este país. Piden un cambio que les permita tener una oportunidad de conseguir un trabajo para vivir dignamente y de acceder a una vivienda y he sentido una profunda vergüenza viendo en televisión al ministro Blanco ofreciéndo a la juventud, asegurando que les importa mucho, 300 euros para ayudarles a que obtengan el carné de conducir. Muy en su línea, y tal y como están acostumbrados él y sus correligionarios, este señor sigue ofreciendo limosnas cual caramelo a un niño, mientras les roban el futuro y la esperanza a una generación entera. Oirlo y verlo ha supuesto para mí la imagen tangible del por qué de la angustia, el levantamiento y la indignación y no he podido evitar caer en la cuenta de que nuestros insignes políticos, hijos del Mayo frances del 68, han provocado un Mayo español en 2011, y espero que les reviente en las narices y los relegue al lugar ignominioso en el que les corresponde estar ya.

lunes, 7 de febrero de 2011

Mi amigo Edu


Yo andaría por los 12. Por entonces mi vida era la egebé con su empacho de conjuntos disjuntos y torturas de palmeta institucionalizadas, completada con una amplia franja horaria de juegos callejeros que nadie interrumpía para obligarte a hacer los deberes. Nadie se alarmaba por una brecha o increpaba a los maestros por chiquilladas, no había visita al médico para curar las guacharras crónicas de las comisuras de los labios y, como mucho, te aplicaban algún remedio casero para los sabañones.
Coleteaban aún los años setenta y una arraigada inercia franquista coexistiendo con la transición, sin duda, todo era más sencillo. Pero también había otro mundo que descubrí gracias a mi amigo Edu, que era un compañero de clase pulcro y grandullón al que no se le veía por la calle. De no haber sido por su corpulencia, seguramente, habría sido blanco de todo tipo de golpes y burlas, pero Eduardo no era tibio ni cobarde, y a pesar de ese barniz tontorrón que imprimía a todo lo que decía y hacía, no dudaba en darse de golpes con el matón de la escuela y dejarle un ojo a la virulé durante un tiempo. No recuerdo haber visto jamás a mi amigo sin algún tipo de moratón .
Nada que ver con la generalidad de la chiquillería. Eduardo, que vivía en un barrio céntrico, disponía de un armario bastante repleto de juegos de esos que se compraban y tenía horas de estudio supervisadas por sus padres. Tenía un futbolín de verdad y una patineta de deslumbrante colorido, mientras que yo pasaba mis horas haciendo indiakas con mazorcas, futbolines con gomas y pinzas, carretillas de cojinetes y escopetas de tabla para cazar salamanquesas. Eduardo a veces me llevaba a su casa a jugar y su madre nos daba la merienda. Una madre preciosa y elegante de la que aún hoy creo recordar su olor; nada que ver con las sufridas mujeres de mi barrio con zapatillas, guatiné y escoba adherida cual prótesis. Eduardo me contaba sus fantasías sexuales con sus tías, tan sensuales y dulces como su propia madre y me pagaba el cine de vez en cuando. Pero lo que más me sigue desconcertando de Eduardo era su padre. Supe que poco después falleció. Lo recuerdo tranquilo y bien vestido, llevándonos a Jaén a ver el circo junto con el hermano pequeño. Digo desconcertante porque en una ocasión, sin venir a cuento me dijo: “yo soy comunista”. Claro, hasta donde un niño ya mayorcete alcanzaba a comprender por entonces, intuí que aquel comentario tenía vocación de sorprender o algo parecido. Si fue así imagino que sabía que al paso del tiempo yo me preguntaría el por qué de aquella afirmación.¿Tal vez me dejó la explicación de por qué le parecía bien que su hijo fuera amigo de un chaval de barrio proletario como yo? ¿Era la pose de moda de la clase media-alta en los años setenta? Una familia fascinante sin duda.
Años después, a mediados de los ochenta, volví coincidir con Eduardo. Él era fan de Ramoncín y, a pesar de su fisonomía de pijo total, que incluía ojos azules y moreno de playa perenne, llevaba tupé y tocaba el contrabajo en un grupo de rockabilly mientras que yo tocaba la guitarra en un grupo tonto de pop rock, abriéndose así una brecha insalvable entre nosotros a pesar de que anduvimos un par de noches con dos amigas que intercambiamos en un baile.

miércoles, 5 de enero de 2011

Badenes


¿Qué cosas dirías tú que están claramente desfasadas? Posiblemente se te ocurra una nutrida relación y seguramente coincidamos en casi todas, pero hay una en especial que no vas a poder negarme. Por su tosquedad y su simplicidad dañina, los badenes para limitar la velocidad de los coches son, sin duda, algo salido de otro tiempo, unos dispositivos dotados de una crueldad medieval, unas construcciones más propias de las calles de cualquier ciudad del Bloque del Este en los años cincuenta que un elemento disuasorio en nuestras calles plagadas de indicadores leds de última generación. Vamos, un prodigio de tecnología por la que merece ser otorgado un premio a su inventor y a las administraciones que nos las instalan en estos tiempos de sofisticación tecnológica.
No digo yo que los cambien por las pinturas esas que, por ilusión óptica, casi te provocan un infarto cuando se te levanta del suelo una niña, a pocos metros del automóvil, si vas a un poco más de velocidad de la cuenta, pero ¿de verdad que no hay otra solución que no implique necesariamente que se te reviente una rueda o se te joda un palier si te descuídas o no está suficientemente iluminada la calzada?
Lo curioso es que cuanto más pequeños sean los pueblos y menos riesgo de atropellamiento supongan sus travesías, más elevados y abruptos son sus badenes. Si no...pasa por Cazalilla y ya verás.

martes, 2 de noviembre de 2010

A mí me pasa algo.


A mí me pasa algo. Siempre me ha ocurrido algo que no alcanzo a entender. Ya desde pequeña mi madre me lo decía. Yo siempre he sido distinta incluso a mis hermanas; las dos hacían una perfecta entente de la que siempre me excluían. Me pasa algo; una especie de ansiedad...no sé.
Hasta los cinco años me hacía pis en la cama y por eso me llevaron al psiquiatra ya de chiquitita. Mi madre decía que tengo una neurona débil, ya ves...ni dos ni tres, sólo una. Yo pensaba desde mi tierna infancia: ¿cómo pudieron haberla localizado y en qué parte estaría?, ¿tal vez por encima de la oreja? ¿o justo en el entrecejo donde se pintan un punto los indios?
Ya de mayor, mi ex marido también me llevó al psiquiatra; que manía tienen con llevarme a hablar con un señor que lo único interesante que hace es mirarme el culo. Yo no soy la rara. Pero si hasta la primera vez que Rafa entró en casa a pedir mi mano se puso a hablar con mi padre de lo cabrón que era Franco, sabiendo que mi padre es sargento de la Guardia Civil, que desde entonces se me metió la angustia en el cuerpo. Es que no me pasa nada normal, y luego dicen que es a mí a la que se le va la pinza. Hasta mi madre no dice más que tonterías...pues no que va y me dice que siempre tengo que estar igual...ni más alegre ni más triste...mantenerme estable...ni que fuera una un robot. Con el poquito dinerito que tenía me arreglé la muela y ella decía que fui tonta por no haberme puesto una corona en el incisivo, que se ve más y lo tengo negrillo. Pero si lo que más necesitaba era la muela para comer...y luego dicen que es a mi a la que se le va la pinza...Con cuarenta años que tengo y me tienen harta...que si cálmate, que si voy acelerada, que si calla ya...ojuuuuuuuu

jueves, 21 de octubre de 2010

Las follamigas


Un nuevo término viene a enriquecer este nuestro, ya de por sí, rico e ingenioso idioma. En esta ocasión además se trata de una palabra con vocación de definir y sintetizar un complejo y difícil modo de relaciones personales: pues eso...los y las follamigas. Hasta ahora, sólo lo he oído y leído en femenino, aunque el artículo cambie. Sin duda fascinante. Yo, que tengo un ávido interés por comprender los entresijos de todo tipo de interacción humana, sin duda me he visto atraído por el tema.
En principio puede parecer que no se trata de nada nuevo, ya que el término está compuesto de un verbo y un sustantivo totalmente normales que, como mucho, pueden dar lugar a un oxímoron. En definitiva no se trata de otra cosa que follarse a amigas y amigos.
Vale, sí, de acuerdo, pero a poco que uno observe se da cuenta de que se ha convertido en un tipo de relación humana totalmente extendido, y que se entiende como una opción válida en sí misma, asimilándose los trastornos asociados a esta práctica, de la misma forma que un matrimonio acepta los propios de la vida conyugal.
En efecto, se ha convertido en una forma de vida asociada a cualquiera de los cinco estados civiles: solter@, casad@, viud@. separad@, divorciad@, e incluso a personas con pareja estable, si bien tiene menos incidencia en las parejas jóvenes prematrimoniales. El matrimonio conlleva en muchas ocasiones la insatisfacción, el deseo reprimido y la rutina como parte del menú y el “follamigismo” la sensación de vacío y de añoranza ficticia de una pareja significativa que centre y conforte nuestra vida, amén de todo tipo de situaciones ridículas. ¿Que te has enamorado después de tres citas y la follamiga te corta el suministro para irse con otro?...te jodes y llorisqueas. ¿Que la cama de tu follamiga te parece más un taxi que un nidito de ternura y pasión? ...pues eso. Sólo es cuestión de cambiar el chip, y si no te encaja mira el flexo o las lámparas de tu casa con esas enormes y horripilantes bombillas de bajo consumo que regala el gobierno y verás que nada es perfecto.