Hoy no me voy a cabrear, voy a adoptar una actitud más científica con el tema este de las pelusas. Por algún lado debe estar la explicación del fenómeno físico de su formación; seguramente una fórmula de química orgánica o algo así.
He probado a cerrar puertas y ventanas, de manera que las habitaciones queden selladas, pero siguen apareciendo, como si fueran entes ectoplasmáticos cuya génesis escapa a la razón. Digo esto porque, hace años, unos científicos hicieron lo mismo con la casa de las caras de Bélmez y cuando la abrieron de nuevo habían aparecido más y más caras. Esto de las pelusas debe ser algo similar.
Esa misteriosa sustancia gris. Sé que la acumulación de polvo tiene mucho que ver con el asunto, pero no lo explica del todo, ni mucho menos. ¿Cómo pueden convertirse las partículas de polvo en una repugnante sustancia esponjosa y suave como algodón?, ¿cómo se aglutinan?, ¿por qué se forman en torno a una estructura de cabellos largos?, ¿de dónde han salido unos pelos tan largos? Es que hasta debajo de la lavadora hay pelos rubios, pelirrojos y morenos. Ni yo tengo tanta vida social ni creo que mis jerséis vayan despidiendo pelotillas en semejante e ingente cantidad.
Cuando mi ex vivía aquí había un lugar de esta casa que escapaba a sus sesiones compulsivas de limpieza. ¿Adivinas?...pues eso, detrás de la tele y del ordenador; donde hay cables (a ella le causaba pavor la visión de tanto cable enredado). Bueno pues ese siempre ha sido el lugar tradicional en el que solía yo toparme con la pelusa de manera más habitual. Ahora corre por toda la casa, libre como el viento, empujada por la corriente de aire que se genera al abrir una puerta; porque eso sí que lo he descubierto…tienen especial predilección por reproducirse detrás de las puertas que permanecen abiertas durante cierto periodo. Valga ese dato para la ciencia.
Harto de eliminarlas y de seguir quedando en evidencia, cada vez que una visita fija su vista en un rincón o mueve un sillón para sentarse, he decidido tolerarlas sin encono, por lo menos hasta que la industria de la limpieza domestica comercialice una solución envasada porque, que yo sepa, aparte mopas, aspiradoras y otros artilugios de agotador uso, no hay ningún producto antipelusa en el mercado, de esos de rociar y punto, ¿o sí?
He probado a cerrar puertas y ventanas, de manera que las habitaciones queden selladas, pero siguen apareciendo, como si fueran entes ectoplasmáticos cuya génesis escapa a la razón. Digo esto porque, hace años, unos científicos hicieron lo mismo con la casa de las caras de Bélmez y cuando la abrieron de nuevo habían aparecido más y más caras. Esto de las pelusas debe ser algo similar.
Esa misteriosa sustancia gris. Sé que la acumulación de polvo tiene mucho que ver con el asunto, pero no lo explica del todo, ni mucho menos. ¿Cómo pueden convertirse las partículas de polvo en una repugnante sustancia esponjosa y suave como algodón?, ¿cómo se aglutinan?, ¿por qué se forman en torno a una estructura de cabellos largos?, ¿de dónde han salido unos pelos tan largos? Es que hasta debajo de la lavadora hay pelos rubios, pelirrojos y morenos. Ni yo tengo tanta vida social ni creo que mis jerséis vayan despidiendo pelotillas en semejante e ingente cantidad.
Cuando mi ex vivía aquí había un lugar de esta casa que escapaba a sus sesiones compulsivas de limpieza. ¿Adivinas?...pues eso, detrás de la tele y del ordenador; donde hay cables (a ella le causaba pavor la visión de tanto cable enredado). Bueno pues ese siempre ha sido el lugar tradicional en el que solía yo toparme con la pelusa de manera más habitual. Ahora corre por toda la casa, libre como el viento, empujada por la corriente de aire que se genera al abrir una puerta; porque eso sí que lo he descubierto…tienen especial predilección por reproducirse detrás de las puertas que permanecen abiertas durante cierto periodo. Valga ese dato para la ciencia.
Harto de eliminarlas y de seguir quedando en evidencia, cada vez que una visita fija su vista en un rincón o mueve un sillón para sentarse, he decidido tolerarlas sin encono, por lo menos hasta que la industria de la limpieza domestica comercialice una solución envasada porque, que yo sepa, aparte mopas, aspiradoras y otros artilugios de agotador uso, no hay ningún producto antipelusa en el mercado, de esos de rociar y punto, ¿o sí?